Subir a por aire

Subir a por aire

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero la segunda bomba seguía sin caer. Al cabo de unos veinte segundos, volví a levantar la cabeza. Alguna gente corría aún por las calles, y otros estaban quietos como si se hubiesen quedado pegados al suelo. De algún punto detrás de las casas surgía una enorme nube de polvo que se elevaba hacia el cielo. Y a través de ella se veía ascender también una negra humareda. Y entonces vi una cosa extraordinaria. Al otro lado de la plaza, la Calle Mayor hace una ligera pendiente. Y por aquella pendiente bajaba trotando una manada de cerdos, una especie de oleada de caras de cerdo. Al cabo de un instante, naturalmente, vi de qué se trataba. No eran cerdos, sino los niños de la escuela con sus caretas antigás. Supongo que corrían hacia algún sótano donde les habían dicho que se refugiasen en caso de bombardeo. Detrás de ellos descubrí incluso a un cerdo más grande, probablemente la señorita Todgers. Les aseguro que por un momento me parecieron exactamente una manada de cerdos. Me puse en pie y atravesé la plaza. La gente comenzaba ya a calmarse, y una pequeña multitud empezaba a acudir al lugar donde había caído la bomba.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker