Subir a por aire
Subir a por aire (TenÃa ya preparada la explicación del viaje de vuelta, por si habÃa necesidad de darla. Según ella, habÃa salido a las diez, habÃa comido en Coventry y habÃa tomado el té en Bedford. La habÃa preparado con el mapa delante).
—¿Asà que ayer pensaste que yo estaba gravemente enferma y no has salido hasta esta mañana?
—Te digo que no me creà que estuvieses enferma. ¿No te lo acabo de explicar? Pensé que era simplemente otro de tus trucos. Me pareció lo más probable.
—Siendo asÃ, me sorprende incluso que hayas venido hoy —me dijo, con tanto vinagre en la voz que me di cuenta de que habÃa algo más.
Pero continuó en un tono algo más pacÃfico.
—¿Asà que has salido esta mañana?
—SÃ. Hacia las diez. He comido en Coventry…
—Asà pues, ¿cómo explicas esto? —me espetó.
En el mismo instante, abrió el bolso, sacó de él un papel y me lo tendió, como si se tratase de un cheque falsificado o algo de este tipo.
Sentà como si me hubieran dado un golpe en la nuca. ¡DeberÃa habérmelo imaginado! Me habÃa atrapado otra vez.