Subir a por aire

Subir a por aire

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Afuera, un vendedor de periódicos gritaba: «¡Últimas noticias!». Vi el letrero que llevaba: «PIERNAS. NUEVOS DESCUBRIMIENTOS». Sólo «piernas», fíjese usted bien. Se había reducido a eso. Dos días antes, se habían encontrado unas piernas de mujer en la sala de espera de una estación, envueltas en un papel marrón, y con las sucesivas ediciones de los periódicos se suponía que todo el país estaba tan apasionadamente interesado en las dichosas piernas que nadie necesitaba más preámbulos. Eran las únicas piernas-noticia del momento. Es extraño, pensé, mientras comía un trozo de panecillo, lo sosos que son los crímenes hoy en día. Todo lo que saben hacer es cortar a la gente en pedazos y repartir los pedazos por aquí y por allá. No hay comparación posible con las viejas tragedias domésticas con veneno de por medio, como los casos Crippen, Seddon, señora Maybrick… Me imagino que no se puede cometer un crimen si uno no está firmemente convencido de que va a costarle el fuego eterno.

Mordí una de las salchichas y… ¡horror!

Realmente, yo no esperaba que tuviesen ningún sabor agradable; suponía que no sabrían absolutamente a nada, al igual que el panecillo. Pero lo que ocurrió fue toda una experiencia. Déjenme que intente describírsela.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker