Subir a por aire
Subir a por aire En aquel momento, me ocurrió algo extraño. El nombre del rey Zog despertó en mí recuerdos del pasado. Aunque había visto aquel nombre varias veces aquel día, supongo que en ese momento se mezcló con algún sonido del tráfico, con el olor a estiércol de caballo o con alguna otra cosa, y produjo aquel efecto inesperado.
El pasado es una cosa curiosa. Le acompaña a uno constantemente. Me imagino que no transcurre una hora sin que uno piense en cosas que ocurrieron hace diez o veinte años. Casi siempre son recuerdos que no adquieren realidad; son como hechos que uno conoce, como páginas de un libro de historia. Pero a veces, casualmente, una imagen, un sonido, un olor, sobre todo un olor, suscitan los recuerdos de otra manera, y el pasado no se limita a volver a la mente de uno, sino que uno vuelve realmente al pasado. Fue eso lo que me ocurrió en aquel momento.