Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Mientras hablo, él ha crecido dilatándose en amplio 85caudal y su profundo cauce no puede contener la avalancha de agua. ¿Qué tienes contra mí, insensato?, ¿por qué me aplazas los recíprocos goces con mi amada?, ¿por qué, bruto, interrumpes el camino que llevaba?, ¿qué ocurriría 90si fluyeras con normalidad, si fueras un río famoso, si tuvieras gran renombre por toda la tierra?, pero no tienes nombre, tú, que te has formado de arroyos repentinos, y ni tienes fuentes ni cauce fijo. Te sirve de fuente la lluvia y las nieves derretidas, riquezas que el lánguido invierno 95te ofrece; o eres un torrente lleno de barro en época invernal, o, polvoriento, endureces el suelo seco. ¿Qué caminante sediento ha podido entonces calmar en ti su sed? ¿Quién te dijo con agradecimiento: «¡Ojalá fluyas siempre!»? Tu corriente es perjudicial para el ganado y aún 100más para los campos: quizá eso les importe a otros, a mí me importa el perjuicio que me causas.
¡Ay loco de mí!, ¡a éste le contaba yo los amores de los ríos! Me avergüenzo de haberme referido inadecuadamente a nombres tan importantes. ¡No sé cómo, viendo a éste, he podido mencionar al río Aqueloo, al Ínaco y decir, Nilo, tu nombre! 105Pero a ti, torrente turbulento, te deseo, según tienes merecido, que sean calurosos los veranos y seco siempre el invierno.