Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Júpiter, advertido de que no había nada más poderoso 30que el oro, fue él mismo el dinero que pagó la corrupción de una doncella[61]. Mientras no hubo recompensa a la vista, el padre se mantuvo obstinado, ella altiva, las puertas eran de bronce y la torre de hierro; pero cuando el amante ladino llegó convertido en obsequio, ella espontáneamente le ofreció su regazo y le dio lo que él mandó que le diera[62]. 35Por el contrario, cuando el anciano Saturno tenía el imperio del cielo[63], la tierra ocultaba en sus tenebrosas profundidades cualquier tipo de riquezas: el bronce y la plata, el hierro pesado junto con el oro, los había puesto junto con los Manes, y no existió ningún metal. Pero producía cosas mejores: mieses y frutas, sin que hubiera que 40hacer uso de la curva reja del arado, y miel que se hallaba en los huecos de las encinas. Y nadie roturaba la tierra con el robusto arado, ni el agrimensor señalaba el suelo con línea ninguna. Ni con el remo que habían talado barrían los mares revolviéndolos: las playas eran entonces el 45fin del camino para los mortales[64]. ¡Oh naturaleza de los hombres! te hiciste experimentada contra ti misma y fuiste para tu mal demasiado ingeniosa: ¿qué necesidad tenías de circundar las ciudades con murallas y torreones?, ¿qué necesidad de dar armas a manos en discordia?, ¿qué tenías tú que ver con el piélago? Debieras haberte contentado con la tierra. ¿Por qué no haces también del cielo 50tu tercer imperio? (aunque en la medida de tus posibilidades, también ambicionas el cielo: Quirino, Líber, el Alcida y recientemente César tienen sus respectivos templos)[65]. Desenterramos de la tierra, en lugar de mieses, el macizo oro; el soldado posee riquezas que ha conseguido a cambio de su sangre; la curia está cerrada para los pobres, la 55fortuna es la que proporciona cargos: por ella existe el huraño juez; por ella, el riguroso caballero. Poséanlo todo: que el Campo de Marte y el Foro les esté también sometido, hagan ellos la paz y las guerras sanguinarias, con tal de que en su ambición no compren con su dinero la prenda de mis amores y permitan que el pobre posea 60alguna cosa. Con eso me basta.