Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor ¿Así pues, rechazado tantas veces de tus puertas[102], me he tenido que resignar a extender mi cuerpo de per10sona libre sobre el duro suelo?, ¿así que, por culpa de no sé quién, a quien tú tenías entre tus brazos, he montado yo guardia como un esclavo ante tu casa cerrada? Vi a tu amante cuando, agotado, salía de tus puertas, sin fuerzas en su costado, que ya había cumplido su servicio; pero eso me importó menos que el haber sido visto por 15él: ¡caiga esa vergüenza sobre mis enemigos!
¿Cuándo no he estado yo junto a ti, arrimado fielmente a tu costado, siendo al mismo tiempo tu guardián, tu amante, tu compañero? Sí, y cuando ibas conmigo gusta20bas a la gente: nuestro amor ha sido causa de amor para muchos.
¿Para qué voy a recordar las mentiras torpes de tu lengua falaz, y los perjurios contra los dioses que has pronunciado para mi perdición? ¿Para qué recordar las señas de asentimiento que en secreto te hacían los jóvenes en medio de los banquetes y las palabras disimuladas con signos ya convenidos?
25Me dijeron que estaba enferma, y yo precipitadamente y fuera de mí salí corriendo: llegué y vi que para mi rival no estaba enferma. He perseverado soportando a menudo estas afrentas y otras que callo: pero ahora, búscate a otro que quiera sufrirlas en mi lugar.