Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Lo que permanece escondido no se conoce y de lo desconocido no se siente deseo ninguno; cuando un rostro hermoso no tiene quien lo contemple, ninguna ganancia reporta. Aunque superes a Támiras y Amebeo[84] por tu canto, no habrá gran recompensa 400para tu lira si nadie la conoce; si Apeles de Cos no hubiese nunca sacado a la luz a Venus, ella permanecería oculta, sumergida bajo las aguas del mar[85]. ¿Qué buscan los sagrados poetas sino fama tan sólo? A eso va dirigida la suma de mis esfuerzos. Antaño los poetas fueron preocupa405ción de dioses y reyes y los antiguos coros obtenían grandes recompensas. Y gozaban de una sacrosanta majestad y de un venerable renombre, concediéndoseles a menudo abundantes riquezas: Ennio, nacido en los montes de Ca410labria[86], mereció ser puesto a tu lado, gran Escipión; hogaño yace la yedra sin honor y al trabajo que se consagra a las doctas Musas y que obliga a quedarse en vela se le tilda con el nombre de holgazanería. Pero a la fama le gustan las vigilias: ¿quién conocería a Homero si la Ilía415da, obra eterna, hubiese permanecido en el secreto? ¿Quién conocería a Dánaes[87] si siempre hubiese estado encerrada y se hubiera quedado escondida en su torre hasta llegar a vieja?