Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Hete aquí la última acusación: se le echa en cara a su experta en maquillaje, Cipasis, haber mancillado conmigo el lecho de su señora. ¡Concédanme los dioses algo mejor, cuando tenga deseos de ser infiel, que sentir placer con 20una amiga innoble, de condición humilde!, ¿qué hombre libre querría entablar relaciones amorosas con una sirvienta y abrazar una espalda señalada por los latigazos? Añade que es muy mañosa en peinar tus cabellos y camarera gra25ta a ti por sus hábiles manos. ¿Iba yo a hacer proposiciones a una criada, sabiendo que te era fiel?, ¿qué ganaría ella sino ser despedida al menor indicio? Juro por Venus y por el arco del niño volador[42] que no soy reo de la acusación que me haces.
En técnica contrastiva con la anterior elegía, el poeta se dirige a Cipasis y se pregunta con asombro quién ha podido ser el delator de sus mutuos amores. Si antes se denigraba el amor sentido por una esclava, ahora se pondera el mismo recurriendo a la autoridad de ciertos casos míticos (Aquiles y Briseida, Agamenón y Casandra): ingenioso ejercicio, en fin, típicamente retórico. Chantaje a Cipasis para que le conceda nuevamente sus favores.