Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Cipasis, tú, que tan bien sabes disponer los cabellos de mil maneras, pero digna de peinar únicamente a las diosas; tú, de quien he sabido por el placer del furtivo encuentro que no eres tosca, idónea desde luego para tu due5ña, pero mucho más idónea para mí, ¿quién ha sido el delator de nuestras uniones? ¿Cómo se ha dado cuenta Corina de que te acuestas conmigo? ¿Es que me he sonrojado yo? ¿Es que me he delatado por alguna palabra y he dado pistas así de nuestro amor furtivo? ¿Cómo puede ser eso, 10si sostuve que no estaba en su sano juicio aquel que pudiera delinquir con una sirvienta?
El de Tesalia[43] se abrasó de amor por el rostro de Briseida, una sierva; la sacerdotisa de Febo[44], una esclava, enamoró al rey de Micenas[45]: y yo no soy de más rango que el Tantálida[46], ni de más rango que Aquiles; lo que convino a los reyes, ¿por qué considerarlo vergonzoso para mí?
Sin embargo, cuando fijó en ti sus ojos airados, vi 15que se enrojecían por completo tus mejillas.
En cambio yo, ¡con cuánta entereza, si acaso lo recuerdas, hice juramento por la poderosa divinidad de Venus![47]. Tú, diosa, manda que el perjurio de mi inocente corazón lo lleven los templados Notos a través del mar de 20Cárpatos.
Como dulce recompensa por ese servicio, morena Cipasis, concédeme hoy tus favores.