Metamorfosis
Metamorfosis Había terminado. Tras unos instantes, empezó a hablar Leucónoe; las demás hermanas guardaron silencio:
«También el Sol, que todo lo regula con la luz de su astro, fue conquistado por el amor; así que contaré los amores del Sol. Se cree que este dios fue el primero que vio el adulterio de Venus[8] con Marte: de hecho, él es el dios que primero ve todas las cosas. Indignado, reveló al hijo de Juno[9] la traición y el lecho en que se consumaba. Entonces a Vulcano se le nubló el sentido y se le cayó de las manos lo que estaba trabajando en la fragua. Pero en seguida reaccionó, y fabricó sutiles cadenas, redes y lazos de bronce: ni el hilo más fino, ni las telarañas que penden de los techos habrían podido superar su obra. Los preparó para que se soltaran con el más leve toque o el más mínimo movimiento, y los dispuso convenientemente alrededor de la cama. Cuando la esposa y el adúltero unieron sus cuerpos en el lecho quedaron atrapados, inmovilizados en su abrazo, entre las cadenas de nueva invención que el esposo había fabricado. Al punto el dios de Lemnos abrió las puertas de marfil e hizo entrar a los dioses: los dos yacían entrelazados en una posición vergonzosa, y alguno de los dioses más joviales comentó que no le habría importado sentir tal vergüenza. Todos los dioses rieron, y durante mucho tiempo la anécdota corrió en boca de todos por todo el cielo[10].