Metamorfosis
Metamorfosis También murió Melaneo, que apoyaba la causa de Perseo, y murió Dórilas, el más rico terrateniente de Nasamonia[10]: Dórilas, rico en tierras, nadie poseía más que él ni recogía tanto incienso. El hierro de una lanza se clavó en su oblicua ingle: un punto mortal. Cuando el que le había herido, Halcioneo de Bactriana, le vio agonizar entre estertores y poner los ojos en blanco, dijo: «¡De tanta tierra, quédate ahora con ese pedazo en el que yaces!», y abandonó el cadáver exangüe. El Abantíada, en venganza, extrajo la lanza de la herida aún caliente y se la volvió a lanzar: el asta penetró por la nariz y salió por la nuca, sobresaliendo por ambas partes. Y mientras la Fortuna guiaba su mano, derribó a Clitio y a Clanis, nacidos de la misma madre, con distintas heridas: a Clitio le atravesó los dos fémures un asta de fresno arrojada por su poderoso brazo, mientras que Clanis mordió con sus dientes una jabalina.
Murió también Celadón de Mendes, murió Astreo, hijo de madre palestina y de padre dudoso, y Etíon, antes sagaz al ver el futuro, pero entonces engañado por un falso presagio; y murieron Toactes, el escudero del rey, y Agirtes, mancillado por el asesinato de su propio padre.