Metamorfosis
Metamorfosis Todos éstos, en cualquier caso, se habían merecido el castigo; pero había un soldado de Perseo, Aconteo, que, mientras luchaba por él, se solidificó en roca. Astíages, creyéndole aún vivo, le golpeó con su larga espada: el filo resonó con un agudo tañido; mientras le observaba estupefacto, él mismo adquirió la misma consistencia, y el asombro quedó grabado en su rostro de mármol.