Metamorfosis
Metamorfosis El Sol ya casi había llegado al fin de su tarea, y sus caballos galopaban por la pendiente del Olimpo: un banquete real se sirve sobre las mesas, se sirve baco[42] en copas de oro; después los cuerpos se entregan a un plácido sueño. Pero el rey odrisio[43] arde por ella aun después de haberse retirado, recuerda su rostro, sus gestos, sus manos, e imagina aquello que aún no ha visto tal como le gustaría que fuera, y él mismo alimenta su deseo, ahuyentando el sueño.