Metamorfosis

Metamorfosis

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tan pronto como Filomela está dentro de la pintada nave y los remos agitan el agua alejándose de la costa, el bárbaro grita: «¡Lo conseguí! ¡Me llevo conmigo lo que deseaba!», y, exultante, a duras penas puede posponer el momento del gozo, y no aparta de ella la mirada ni por un momento, como cuando el águila rapaz deposita en su nido de las alturas a una liebre que ha capturado con sus corvas garras: la presa no tiene escapatoria y el raptor observa su botín. Ya había terminado la travesía, ya habían desembarcado de la cansada nave en las costas de su patria, cuando el rey llevó a la hija de Pandión a un alto establo oculto en un viejo bosque, y allí la encerró, mientras ella, pálida, temblorosa, asustada por todo, ya preguntaba con lágrimas en los ojos dónde estaba su hermana. Él le revela sus vergonzosas intenciones y la viola, mientras ella, virgen, sola, invoca una y otra vez a su padre, a su hermana y, sobre todo, a los grandes dioses. Ella tiembla, como una ovejita asustada que han sustraído a la boca de un lobo de entrecano pelaje y todavía no se siente segura, o como una paloma que, con las plumas empapadas en su propia sangre, se estremece de miedo y todavía teme las rapaces garras entre las que ha estado apresada. Luego, cuando vuelve en sí, se alborota los cabellos despeinados, como una plañidera, se golpea los brazos, y tendiendo las manos, dice: «¡Oh bárbaro, manchado de un crimen impío! ¡Ni las recomendaciones y las piadosas lágrimas de mi padre, ni el recuerdo de mi hermana, ni mi virginidad, ni los vínculos del matrimonio han podido conmoverte! Todo lo has profanado: yo me he convertido en la rival de mi hermana, tú en un marido bígamo, y ahora merezco que se me castigue como a una enemiga. ¿Por qué, pérfido, no me arrancas también el alma, para que no te quede ningún crimen por cometer? ¡Y ojalá lo hubieras hecho antes de consumar esta unión sacrílega! Así me encontraría entre las almas libre de culpa. Pero si los dioses están viendo esto, si el poder de los dioses tiene algún valor, si no ha muerto todo conmigo, algún día te haré pagar tu culpa. Yo misma, despojándome del pudor, contaré lo que has hecho: si tengo ocasión, me presentaré ante el pueblo; y si permanezco prisionera en el bosque, llenaré el bosque con mis gritos, y hasta las piedras, al saberlo, se conmoverán. ¡El aire me escuchará, y con él los dioses, si es que queda alguno!».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker