Metamorfosis
Metamorfosis Aún faltaba por dormir con la ayuda de las hierbas al dragón que nunca duerme, que, distinguido por su cresta, sus tres lenguas y sus dientes como garfios, era el terrorÃfico guardián del árbol de oro. Jasón lo roció con el jugo de una hierba del Leteo[18] y pronunció tres veces una fórmula que provocaba un plácido sueño, capaz de aplacar un mar agitado o un rÃo impetuoso. Entonces el sueño descendió sobre esos ojos que nunca antes lo habÃan conocido, y el héroe esonio[19] se apoderó del oro; orgulloso de su botÃn, se llevó además como segundo trofeo a aquélla que le habÃa prestado su ayuda, y con su esposa arribó victorioso al puerto de Iolco[20].