Metamorfosis
Metamorfosis En cuanto a Dédalo, aborrecía Creta y su largo exilio y sentía nostalgia de su tierra natal, pero el mar le cerraba la huida. «Puede que me obstruya los caminos de la tierra y del mar, pero desde luego el cielo está libre: ¡iremos por allí! Puede que lo posea todo, pero Minos no es también dueño del aire». Así dijo, y vuelca su atención en una ciencia desconocida, y revoluciona la naturaleza. En efecto, dispone unas plumas por orden, empezando desde la más pequeña, y coloca tras una más corta otra mayor, de forma que parecía que hubiesen crecido en una pendiente: de igual forma va creciendo poco a poco la flauta rústica, hecha con cañas desiguales. Después las une por el medio con hilo y en el fondo con cera, y una vez dispuestas de esa forma las dobla ligeramente, para que imiten a las de las verdaderas aves.