Metamorfosis
Metamorfosis Entre tanto, Juno había dirigido su mirada hacia el centro de la Argólida, y sorprendiéndose de que una niebla voladora hubiese traído en pleno día la oscuridad de la noche, comprendió que no se trataba de la niebla de un río ni de la humedad que se desprende del suelo. Así que miró a su alrededor buscando a su esposo, puesto que conocía bien las tretas de su marido, al que tantas veces había sorprendido ya. Y cuando no pudo encontrarle en el cielo, dijo: «O me equivoco, o estoy siendo traicionada», y descendiendo de las altas regiones del éter se posó en la tierra y ordenó disiparse a las nieblas. Pero él había presentido la llegada de su esposa y había transformado el aspecto de la hija del Ínaco en el de una hermosa novilla. Aun así era bella. La Saturnia[57] alaba, aunque de mala gana, la belleza de la vaca, y no sólo pregunta de quién es y de dónde viene, sino también a qué hato pertenece, casi como si supiera la verdad. Júpiter miente y le dice que ha nacido de la tierra, para evitar así que indague su origen; Juno le pide que se la regale.