Metamorfosis
Metamorfosis Hay algún dios que se compadece de los arrepentidos; en cualquier caso, los dioses escucharon sus últimos deseos. Mientras habla, en efecto, la tierra sube alrededor de sus piernas, de las uñas rotas brotan torcidas raíces, soporte de un largo tronco, y los huesos se hacen de madera, aunque la médula permanece en su interior; la sangre se convierte en savia, los brazos en ramas grandes, los dedos en ramas pequeñas, y la piel se endurece en corteza. Y el árbol, creciendo, ya había comprimido el vientre cargado, había recubierto el pecho, y estaba a punto de cubrir el cuello: ella no soportó la espera, se dejó caer hacia la madera que subía y hundió su rostro bajo la corteza. Aunque con su viejo cuerpo ha perdido también la sensibilidad, sin embargo llora, y del árbol manan tibias gotas. También las lágrimas son apreciadas, y la mirra que destila de la madera conserva el nombre de su dueña, y de ellas se hablará en todos los tiempos.