Metamorfosis

Metamorfosis

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

»Mientras Hipómenes delibera estas cosas consigo mismo, la virgen vuela como si tuviese alas en los pies. Y aunque el joven aonio[32] la ve pasar más veloz que una flecha de Escitia, admira aún más su belleza, y la misma carrera la hace bella a sus ojos. La brisa tiende hacia atrás los cordones de las sandalias, el cabello ondea sobre su espalda de marfil, como ondean también las vendas de coloreado reborde que van atadas bajo sus rodillas, y el delicado candor de su cuerpo va tomando un color rosado, como cuando un velo purpúreo tendido sobre una cándida sala le confiere falsas sombras de color. Mientras el forastero se fijaba en estas cosas, Atalanta había llegado a la última meta, y fue ceñida, vencedora, con la corona triunfal. Gimen los vencidos, y pagan su pena según lo pactado. Pero el joven, sin dejarse amedrentar por la suerte de aquéllos, se alza entre la multitud, y con los ojos fijos en la virgen, dice: “¿Por qué buscas fáciles triunfos venciendo a unos incapaces? ¡Mídete conmigo! Si la suerte me da la victoria, no te pesará haber sido vencida por un hombre de mi grandeza. En efecto, mi padre es Oncesto de Mégara, de quien es abuelo Neptuno: así pues, soy biznieto del rey de las aguas, y mi valor no es inferior a mi linaje. Y si soy vencido, haber vencido a Hipómenes te dará fama grande y duradera”. Mientras habla, la hija de Esqueneo le observa con ojos tiernos, no sabe si prefiere vencer o ser vencida, y piensa: “¿Qué dios, enemigo de los hermosos, quiere perder a éste, obligándole a aspirar a este matrimonio y poniendo en peligro su valiosa vida? A mi juicio, yo no valgo tanto. Y no es su belleza lo que me cautiva, aunque bien podría haberme cautivado también su belleza, sino el hecho de que todavía es un muchacho: no es él lo que me conmueve, sino su edad. ¿Y qué decir del valor que tiene y de su mente que no teme a la muerte? ¿Qué de que sea el cuarto, en línea de descendencia, de la estirpe del rey del mar? ¿Qué decir de que me ama y en tanto estima casarse conmigo que está dispuesto a morir, si yo, cruel, me niego a él? ¡Vete mientras puedes, extranjero, y aléjate de esta unión manchada de sangre! El mío es un matrimonio cruel: ninguna mujer se negará a ser tu esposa, y podrás ser deseado por una muchacha sensata. Pero ¿por qué me preocupo por ti cuando ya he destruido a tantos? ¡Él verá lo que hace! ¡Que muera, puesto que la muerte de tantos pretendientes no le sirve de escarmiento y está cansado de vivir! Pero, entonces, ¿va a morir porque quería vivir conmigo, y va a sufrir una muerte inmerecida como premio de su amor? Desde luego, no será la mía una victoria envidiable. Pero no es culpa mía. ¡Ojalá quisieras desistir o, puesto que estás loco, ojalá fueras más veloz que yo! ¡Qué mirada tan virginal en ese rostro de muchacho! ¡Ah, desdichado Hipómenes, ojalá nunca me hubieras visto! Eras digno de seguir viviendo: ¡si yo fuera más afortunada y no me prohibiera el matrimonio un triste destino, tú serías el único con quien querría compartir mi lecho!”.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker