Metamorfosis
Metamorfosis El poder de los dioses es benévolo: Baco devuelve su antiguo estado al que reconoce haber pecado, y le libera del don que le había concedido en cumplimiento de su promesa. «Y si no quieres permanecer revestido de ese oro que infaustamente deseaste», dice, «encamínate hacia el río que corre junto a la gran Sardis[11] y atraviesa las cumbres del monte en dirección contraria a la corriente; cuando llegues al nacimiento del río, sumerge la cabeza en la espumosa fuente allí donde mana con más abundancia, y lava a la vez tu cuerpo y tu culpa». El rey se puso bajo el agua como le había sido ordenado: el poder de crear oro tiñó las aguas del río; y del cuerpo del hombre pasó a la corriente. También ahora, absorbida la semilla de ese viejo filón, los campos están rígidos, pálidos de terrones impregnados de oro.
En cuanto a Midas, aborreciendo la riqueza, vivía en los bosques y en los campos venerando a Pan, que habita siempre en las cuevas de los montes; pero siguió teniendo el mismo ingenio tosco, y nuevamente había de verse perjudicado por las ocurrencias de su necia mente.