Metamorfosis
Metamorfosis Tras haberse vengado, el hijo de Latona abandona el Tmolo, y transportado por el aire transparente llega hasta los campos de Laomedonte, más allá del estrecho que toma su nombre de Hele, hija de Néfele[13]. A la derecha del Sigeo y a la izquierda del profundo Reteo[14], había un viejo altar consagrado a Júpiter Tonante Panonfeo[15]. Desde allí ve que Laomedonte estaba empezando a construir las murallas de la nueva Troya, y que la magna empresa avanzaba con gran fatiga y requería no pocos medios. Entonces, junto con el dios del tridente, padre del hinchado mar, tomó forma humana y erigió los muros para el tirano de Frigia, tras haber acordado un pago en oro. La obra estaba terminada: el rey niega haber pactado una compensación, y además, el colmo de la perfidia, añade a su mentira un falso juramento. «¡No quedarás impune!», gritó el señor del océano, y dirigiendo sus aguas contra las costas de la avara Troya inundó la tierra, que tomó el aspecto del mar, arrasó los bienes de los campesinos y sepultó los campos bajo las olas. Pero este castigo no le pareció suficiente: también exigió que la hija del rey fuera entregada a un monstruo marino. El Alcida[16] la salvó cuando estaba atada a las duras rocas, y luego pidió que le entregaran los caballos que le habían prometido como premio, y al serle negada la recompensa por tan gran hazaña expugnó las murallas de Troya, dos veces perjura, que cayó derrotada.