Metamorfosis
Metamorfosis Telamón, que había tomado parte en la expedición, regresó no sin gloria, y le fue entregada Hesíone[17], que él hizo suya. Peleo, por su parte, ya era ilustre al tener a una diosa por esposa, y no se sentía menos orgulloso del nombre de su suegro[18] que del de su abuelo[19], pues si no era el único nieto de Júpiter, sí era el único que se había casado con una diosa. En efecto, el viejo Proteo[20] le había dicho a Tetis: «Oh diosa de las olas, concibe: serás madre de un joven que cuando esté en la plenitud de sus fuerzas superará las hazañas de su padre, y será considerado más grande que él». Por eso, para que en el mundo no hubiera nadie mayor que Júpiter, éste evitó unirse a la marina Tetis, aunque en su pecho había sentido una llama en absoluto templada, y dispuso que fuera su nieto, el Eácida[21], quien ocupara su puesto en el matrimonio, y se entregara al abrazo de la virgen del mar.