Metamorfosis
Metamorfosis La Eólide[38], mientras tanto, ignorando tan gran desgracia, iba contando las noches. Y ya se apresuraba al preparar las ropas que él se pondría, ya preparaba las que ella misma vestiría cuando él regresara, e inútilmente confiaba en su vuelta. A todos los dioses ofrendaba incienso con devoción, sí, pero sobre todo honraba el templo de Juno; por su marido, que ya no era, visitaba sus altares, y rogaba porque estuviese a salvo y porque regresara, y porque no pusiera a otra mujer en su lugar; de todos esos deseos, sólo este último podría cumplirse. Pero la diosa ya no pudo soportar que le suplicaran por un muerto, y para apartar de sus altares esas manos funestas, dijo: «Oh Iris, lealísima mensajera de mis palabras, dirígete velozmente a la soporífera morada del Sueño y ordénale que envíe a Alcíone con la figura del fallecido Ceix un sueño que le explique la verdad». Así dijo; Iris se viste con su velo de mil colores, y dibujando un arco en el cielo se dirige, según lo ordenado, a la mansión del rey, oculta bajo un manto de nubes.