Metamorfosis

Metamorfosis

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»Yo mismo vi a Petreo cuando intentaba arrancar de raíz una encina cargada de bellotas; mientras la rodea con sus brazos y la sacude de un lado a otro, agitando el tronco ya quebrantado, la lanza de Pirítoo penetra entre sus costillas y clava su pecho en la dura madera con la que luchaba. Decían que también Lico pereció ante el valor de Pirítoo, y ante el valor de Pirítoo pereció Cromis; pero ninguno de los dos dio tanta gloria al vencedor como Dictis y Hélope: a Hélope lo atravesó con una jabalina que se abrió camino a través de su sien, y arrojada desde el lado derecho penetró hasta la oreja izquierda. Dictis, que se había despeñado por un monte de dos cimas mientras huía despavorido ante el acoso del hijo de Ixión, cayó por un precipicio y con el peso de su cuerpo partió un enorme olmo, y tras partirlo lo revistió de sus vísceras. Se adelanta Afareo para vengarle, y arrancando una roca de un monte se dispone a lanzarla: cuando va a hacerlo, el Egida[18] se le adelanta y con una rama de encina le rompe el gran hueso del codo. Y no pierde el tiempo, o no se preocupa de dar muerte a ese cuerpo ya inútil, sino que salta a la grupa del alto Biénor, no acostumbrado a llevarse sino a sí mismo, le aprieta los costados con las rodillas, y asiéndole por la melena con la mano izquierda le sujeta, y con el nudoso bastón le parte la cara, la boca que escupía amenazas y las duras sienes. Con el mismo madero derriba a Nedimno y al arquero Licopes; a Hípaso, con el pecho protegido por la crecida barba; a Rifeo, que sobresalía por encima de las copas de los árboles, y a Tereo, que solía llevarse a casa a los osos que capturaba en los montes, aún vivos y enfurecidos.


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