Metamorfosis

Metamorfosis

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mientras el de Pilos[21] relataba así esta batalla entre los Lapitas y los Centauros semihumanos, Tlepólemo no pudo soportar en silencio el dolor de que el Alcida no hubiese sido mencionado, y dijo: «Resulta sorprendente, anciano, que hayas omitido las gloriosas acciones de Hércules, pues en verdad mi padre solía contarme a menudo cómo había derrotado a los Hijos de la Nube». El de Pilos le respondió tristemente: «¿Por qué me obligas a recordar las desgracias, a abrir de nuevo una dolorosa herida que los años habían ocultado, y a confesar el odio y el resentimiento que siento por tu padre? Él, sin duda, cumplió hazañas increíbles, ¡sí, por los dioses!, y extendió su gloria por todo el mundo, cosa que ojalá yo pudiese negar. Pero nosotros no alabamos ni a Deífobo ni a Polidamante, ni a Héctor: pues ¿quién cantaría las alabanzas de un enemigo? Tu ilustre padre arrasó una vez las murallas de Mesenia y destruyó sin que lo merecieran las ciudades de Elis y de Pilos, y entró a hierro y fuego en mi propia casa. Y por no hablar de los otros a los que mató, los hijos de Neleo éramos doce, todos jóvenes distinguidos: los doce, menos uno, yo, cayeron bajo la violencia de Hércules. Y que pudiese vencer a los otros es comprensible; pero es inaudito que muriera Periclímeno, a quien Neptuno, padre de la estirpe de Neleo, había concedido la facultad de adoptar la figura que quisiera, y tras adoptarla de volverla a deponer. Después de haberse transformado inútilmente en todas las formas, Periclímeno tomó la figura del ave más querida por el rey de los dioses, la que suele llevar los rayos en sus curvadas garras. Empleando las fuerzas de esa ave, con las alas, con el corvado pico y con las garras como garfios había desgarrado el rostro de Hércules. Entonces el Tirintio tendió su arco, demasiado certero, contra él, y mientras se elevaba entre las nubes y se cernía en el aire le hirió en el punto en que el ala se une al costado. La herida no es grave, pero los músculos ceden lastimados por el corte, y las fuerzas para moverse y para volar le abandonan. Cae al suelo, pues las débiles plumas no se sostenían en el aire, y la flecha, que se había clavado levemente bajo el ala, penetra aún más por el mismo peso del cuerpo que queda ensartado, y entrando por la parte alta del costado sobresale a la izquierda del cuello. ¿Te parece ahora que debería elogiar las hazañas de tu Hércules, oh nobilísimo comandante de la flota de Rodas? Sin embargo, para vengar a mis hermanos me limito a silenciar sus valerosas acciones: mi amistad hacia ti sigue intacta».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker