Metamorfosis
Metamorfosis Hay un país frente a las costas de Frigia, donde estaba Troya, habitado por hombres bistonios[32]. Allí surgía el rico palacio de Polimnéstor, a quien tu padre te había encomendado secretamente, Polidoro[33], para alejarte de la guerra de Frigia: sabia decisión, si no hubiese añadido también un rico tesoro, buen botín para un delito, estímulo para un espíritu codicioso. Cuando cayó la fortuna de los frigios, el sacrílego rey de los tracios empuñó su espada y cortó el cuello de su protegido y, como si los crímenes se pudieran hacer desaparecer con el cuerpo, arrojó su cadáver al mar desde un acantilado.
El Atrida[34] había hecho amarrar la flota frente a la costa tracia hasta que el mar estuviese en calma y los vientos fuesen más favorables. Allí, de repente, tan imponente como cuando estaba vivo, Aquiles surgió de una gran grieta en la tierra, y tenía la misma mirada amenazadora que aquella vez que, feroz, injustamente había agredido a Agamenón con su espada. Y dijo: «¿Os marcháis sin acordaros de mí, oh aqueos? ¿Es que también está enterrada junto a mí la gratitud que le debéis a mi valor? ¡No lo hagáis! ¡Y para que mi sepulcro no quede sin los debidos honores, disponed que Políxena[35] sea sacrificada a los manes de Aquiles!».