Metamorfosis
Metamorfosis Según se cree, de la simiente del gran Júpiter ella engendró por fin a Épafo[72], que junto a su madre tiene templos en todas las ciudades. Igual a él por edad y por carácter era Faetón, hijo del Sol. Una vez que éste estaba hablando con soberbia, jactándose de que era superior y enorgulleciéndose de que Febo fuera su padre, el Ináquida[73] no pudo soportarlo y le dijo: «¡Necio! Crees todo lo que te dice tu madre, y te vas jactando de un padre imaginario». Faetón se ruborizó, pero la vergüenza contuvo su furor, y fue a contarle a su madre, Clímene, las calumnias de Épafo. Y le dijo: «Y lo más doloroso, madre, es que yo, normalmente tan franco, yo que soy tan orgulloso, tuve que callar. Esta ofensa me llena de vergüenza, pero él pudo decirla y yo no le pude contestar. Así que tú, si es cierto que he nacido de estirpe divina, ¡dame algún indicio de tan ilustre padre y demuéstrame que mi puesto está en el cielo!». Luego rodeó con sus brazos el cuello de su madre, y le suplicó que por su vida y la de Mérope[74], y por las futuras nupcias de sus hermanas, le mostrase una señal de su verdadero padre.