Metamorfosis
Metamorfosis Al haberse convertido los barcos en ninfas marinas, se esperaba que los rútulos abandonaran la guerra asustados por el prodigio; sin embargo, insisten, y ambas partes tienen a sus dioses y, lo que equivale a los dioses, tienen valor. En efecto, ya no es por un reino en dote, por el cetro de un suegro, o por ti, virgen Lavinia, por lo que pelean, sino por la victoria, y hacen la guerra por el pudor de deponer las armas. Al fin, Venus ve victoriosas a las armas de su hijo, y Turno cae; cae también Ardea, a la que se llamó poderosa mientras Turno estuvo en vida. Cuando el fuego de los lárdanos la arrasó y las casas quedaron ocultas bajo un manto de cenizas calientes, un ave vista entonces por primera vez salió volando de entre los escombros, sacudiendo la ceniza con el batir de sus alas. Su voz, su delgadez, su palidez, todo corresponde a una ciudad conquistada, y de la ciudad también conservó el nombre: la misma Ardea que lamenta su suerte golpeándose con sus alas[41].