Metamorfosis
Metamorfosis »Tampoco persisten las cosas que nosotros llamamos elementos: ahora os explicaré (prestadme atención) cuáles son las vicisitudes que padecen. El universo eterno está formado por cuatro elementos generadores. Dos de ellos son pesados, la tierra y el agua, y su propio peso los arrastra hacia abajo, mientras que los otros dos, el aire y el fuego, más puro que el aire, carecen de peso, y si nada los oprime tienden hacia las alturas. A pesar de que están separados en el espacio, todas las cosas nacen de ellos y a ellos vuelven a caer: la tierra, disolviéndose, se enrarece en lÃquida agua, el lÃquido atenuado se transforma en vapor y en aire, y el aire a su vez, liberado de su peso, vuelve a saltar, ligerÃsimo, hacia el fuego de las alturas. Luego vuelven atrás, y se repite el mismo proceso en orden inverso; es decir, el fuego, espesándose, se convierte en denso aire, éste en agua, y el agua se aglutina y se condensa en tierra, Ni siquiera el aspecto de las cosas permanece intacto, y la naturaleza renovadora produce unas figuras partiendo de otras.
Y, creedme, en todo el universo no hay nada que perezca, sino que todo cambia y renueva su forma; llamamos nacer a empezar a ser algo distinto de lo que se era antes, y morir a dejar de ser eso mismo. Aunque eso se traslade aquà y esto allÃ, la suma del todo permanece igual.