Metamorfosis
Metamorfosis Pero las desgracias de los demás no sirven para aliviar el dolor de Egeria. Tendida al pie de una montaña se deshacía en lágrimas, hasta que la hermana de Febo, apiadándose de su dolor, hizo de su cuerpo un fresco manantial, disolviendo sus miembros en agua eterna.
El prodigio impresionó a las ninfas y asombró al hijo de la amazona[40], igual que cuando aquel labrador tirreno vio en mitad de los campos cómo un terrón señalado por el hado primero se movía espontáneamente, sin que nadie lo empujara, y luego tornaba la forma de un hombre, perdiendo la forma de terrón, y abría la boca recién formada desvelando el porvenir. Los habitantes del lugar le llamaron Tages, y fue el primero que enseñó al pueblo etrusco cómo prever el futuro. O igual que Rómulo el día en que vio cómo de repente una lanza clavada en el monte Palatino se llenaba de ramas, una lanza que no estaba sujeta por la punta de hierro, sino por una raíz recién nacida, y que siendo no ya un arma, sino un árbol de flexibles ramas, ofrecía a quienes lo miraban con asombro inesperada sombra. O como Cipo, cuando vio sus cuernos reflejados en las aguas de un río.