Metamorfosis

Metamorfosis

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y mientras el audaz Faetón lo observa asombrado y examina el elaborado trabajo, la vigilante Aurora abre desde el luminoso Oriente sus puertas purpúreas y los atrios llenos de rosas: las estrellas se retiran y el Lucífero[10] cierra sus filas, último en abandonar el campo del cielo. En cuanto Titán[11] vio que éste descendía hacia la tierra, que el mundo se teñía de rojo y los cuernos de la luna desaparecían como desvaneciéndose, ordenó a las Horas que uncieran al yugo los veloces caballos. Las diosas obedecen rápidamente su mandato y traen de los altos pesebres a los caballos que escupen fuego, saciados de jugo de ambrosía, y les colocan los frenos tintineantes. Entonces el Sol untó un ungüento sagrado en la cara de su hijo para que pudiera tolerar las ardientes llamas, puso los rayos sobre sus cabellos y, suspirando una y otra vez desde el fondo de su atormentado pecho, presintiendo la desgracia, le dijo: «Si puedes obedecer por lo menos a estos consejos paternos, hijo, modera el uso del látigo y utiliza más bien las riendas. Corren por su propia voluntad: lo difícil es contener su ímpetu. Y no quieras cruzar las cinco zonas siguiendo una línea recta: hay un camino que corta en diagonal describiendo una amplia curva, que queda contenido en tres zonas y se aparta tanto del polo austral como de la Osa[12] cercana al Aquilón; sigue ese camino: podrás ver claramente el rastro de las ruedas. Y para que el cielo y la tierra reciban el mismo calor, no hagas descender el carro ni lo eleves hasta la parte más alta del firmamento: si te desplazas demasiado hacia arriba quemarás las moradas celestes, demasiado abajo quemarás la tierra. Por el medio irás completamente seguro. Y no dejes que las ruedas te desvíen demasiado a la derecha, hacia la enroscada Serpiente, ni demasiado a la izquierda, hacia el hundido Altar[13]: mantente entre los dos. Por lo demás, te encomiendo a la Fortuna, que seguramente te ayudará y mirará por ti mejor que tú mismo. Pero, mientras hablamos, la húmeda noche va cubriendo las metas situadas en las costas hesperias[14]. No podemos demorarnos: ¡nos reclaman! Las tinieblas ya se han retirado y la Aurora resplandece. ¡Coge las riendas! O, si todavía puedes cambiar tu decisión, haz uso de mis consejos y no del carro, ahora que todavía estás a tiempo y pisas terreno firme, y no el eje de ese carro que por desgracia has elegido en tu inexperiencia. ¡Permite que sea yo quien dé luz a la tierra, mientras tú observas desde un lugar seguro!».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker