Metamorfosis
Metamorfosis El Centauro, mientras tanto, se sentÃa feliz de tener ese nuevo pupilo de estirpe divina, y se alegraba de ese honor, que era a la vez una carga. Y he aquà que, con los rojos cabellos sueltos sobre sus hombros, llegó la hija de Quirón, a la que tiempo atrás habÃa dado a luz la ninfa Cariclo a orillas de un rÃo de rápida corriente, por lo que la habÃan llamado OcÃrroe[43]. OcÃrroe no se habÃa conformado con aprender las artes de su padre: también predecÃa el futuro. Entonces, al sentir su mente invadida por el espÃritu de la adivinación, enardeciéndose con la presencia del dios que albergaba en su pecho, miró al pequeño y dijo: «¡Crece, Crece, niño, tú que has de llevar la salud a todo el mundo! Muchas veces te deberán la vida los cuerpos de los mortales; tendrás la facultad de hacer regresar a los cuerpos las almas que han partido, pero cuando lo hayas hecho una vez, despertando la indignación de los dioses, el poder de tu abuelo te prohibirá hacerlo de nuevo, y de dios te convertirás en cuerpo mortal, y morirás, y otra vez de cuerpo serás hecho dios, y revivirás tu destino dos veces[44]. También tú, querido padre, que ahora eres inmortal y que fuiste creado para sobrevivir a todos los tiempos, según se decretó cuando naciste, desearás poder morir cuando te atormente la sangre de una terrible serpiente que habrá invadido tus miembros doloridos[45]. Entonces los dioses te harán, de eterno, vulnerable a la muerte, y las tres diosas hermanas[46] cortarán los hilos de tu vida». TodavÃa le quedaba algo por predecir, pero desde lo más hondo de su pecho emitió un suspiro, y de sus ojos nacieron lágrimas que corrieron por sus mejillas. Dijo: «El destino se adelanta a mÃ; se me prohÃbe seguir hablando, y se me priva del uso de la voz. ¡No valÃan tanto las artes que han atraÃdo sobre mà la cólera de los dioses! ¡HabrÃa preferido no conocer el futuro! Ya parece que abandono la forma humana, ya quiero alimentarme de hierba, y siento el impulso de correr por los campos: me estoy convirtiendo en una yegua, en un cuerpo afÃn al de mi padre. Pero ¿por qué toda entera? Porque mi padre es un cuerpo biforme».