Metamorfosis
Metamorfosis A medida que hablaba, la última parte de su discurso se hizo poco inteligible, apenas unas palabras confusas. Después ya no parecían ni siquiera palabras, pero tampoco parecía una yegua, sino alguien que imitara a una yegua; tras breves instantes emitió verdaderos relinchos, y sus brazos se movieron sobre la hierba. Entonces sus dedos se unen y una única pezuña córnea y lisa enlaza las cinco uñas; la cara y el cuello se estiran, la mayor parte de su manto se transforma en cola, y donde los cabellos sueltos se esparcían sobre su cuerpo, una mata de crines cae sobre el lado derecho. Así se transformaron a la vez su voz y su aspecto, y el prodigio le dio también un nuevo nombre.
Lloraba Quirón, el semidiós hijo de Fílira, y en vano invocaba tu ayuda, oh Febo. En efecto, no habrías podido deshacer lo que había sido ordenado por Júpiter, y aunque hubieses podido no te encontrabas allí, pues en aquellos tiempos habitabas los campos de la Élide y de Mesenia[47].