El cuarto poder
El cuarto poder En cuanto el ayudante salió a la calle, restablecido ya de su herida, el hijo de Perinolo se eclipsó. Nadie volvió a verle en un mes. Se decÃa que solo salÃa de noche y con grandes precauciones. Pero, como todo decae y pasa en este mundo, su miedo mismo fue al cabo debilitándose, pensando tal vez que los sanguinarios pensamientos de Peña se habÃan borrado igualmente con el tiempo. Poco a poco se fue familiarizando con el peligro. Se aventuró a salir de dÃa, huyendo, no obstante, de aquellos sitios en que pudiese tropezar con su cruel enemigo, informándose de todos si le habÃan visto pasar y hacia qué paraje se habÃa dirigido. Con esto, la villa estaba anhelante, y preveÃa que la hora menos pensada iba a suceder una catástrofe.