Episodios nacionales para ninos
Episodios nacionales para ninos El clamor que antes nos contestara de lejos diciendo «¡Viva el Emperador!» resonó con más fuerza. El animal se acercaba y su feroz bramido infundía zozobra…
Ocupáronse al instante unas casas viejas y unos tejares que había como a sesenta varas a un lado y otro de la ermita, estableciéndose imaginaria línea defensiva, cuyo único apoyo material era una depresión del terreno, una especie de zanja sin profundidad, que parecía marcar el linde entre dos heredades. Pack dispuso sus fuerzas a la defensiva; con ojo admirable y rápido se hizo cargo de todos los accidentes del terreno, de las suaves ondulaciones del cerro por aquella parte, del peñón aislado, del árbol solitario, de la tapia ruinosa, y todo lo aprovechó.
Llegaron los franceses. Nos miraban desde lejos con recelo, nos olían, nos escuchaban.
¿Habéis visto a la cigüeña alargar el cuello a un lado y otro, de tal modo que no se sabe si mira o si oye, sostenerse en un pie, alzando el otro con intento de no fijarlo en tierra hasta no hallar suelo seguro? Pues así se acercaban los franceses… Instantáneamente la cigüeña puso los dos pies en tierra. Estaba en terreno firme. Sonaron mil tiros a la vez, y se nos vino encima una oleada humana compuesta de bayonetas, de gritos, de patadas, de ferocidades sin nombre.