La República
La República —¡Y qué!, ¿no he tenido razón para decirlo, mi querido Adimanto? —pregunté.
—Sà —respondio—, pero este punto, lo mismo que algunos otros, necesita explicación. Esta comunidad puede practicarse de muchas maneras. Dinos, pues, de cuál quieres hablar. Ha mucho tiempo que estamos en espera, aguardando siempre a que hagas mención de la procreación de los hijos, de la manera de educarlos, en una palabra, de todo lo que pertenece a la comunidad de las mujeres y de los hijos; porque estamos persuadidos de que la decisión que pueda tomarse sobre este punto es de una gran importancia o, más bien, es completamente decisiva con respecto a la sociedad. Por lo tanto, ahora que te vemos dispuesto a pasar a otra forma de gobierno sin haber desenvuelto suficientemente este punto, hemos resuelto, como acabas de oÃr, no dejarte pasar adelante mientras no hayas dado explicaciones sobre dicha materia como lo has hecho respecto a los demás puntos.
—Pues ponedme a mà también como votante de ese acuerdo —dijo Glaucón.
—SÃ, Sócrates; es cosa acordada por todos los que aquà nos hallamos —dijo a su vez TrasÃmaco.