La República
La República —Efectivamente, no creo que vengan sino de ahà —dijo.
—Por lo tanto, puesto que hay cinco especies de gobiernos, debe haber otros tantos caracteres del alma individual que correspondan a aquéllos.
—¿Cómo no?
—Ya hemos tratado del carácter que corresponde a la aristocracia, y hemos dicho con razón que es bueno y justo.
—Descrito lo tenemos.
—Ahora tenemos que recorrer los caracteres viciados; en primer lugar, el que ansÃa victorias y honores, formado según el modelo del gobierno de Lacedemonia; y en seguida, los caracteres oligárquico, democrático y tiránico. Cuando hayamos reconocido cuál es el más injusto de estos caracteres, lo pondremos frente a frente del más justo, y comparando la justicia pura con la injusticia también sin mezcla, concluiremos por ver hasta qué punto la una y la otra nos hacen dichosos o desgraciados, y si deberemos acogernos a la injusticia, siguiendo el consejo de TrasÃmaco, o cederemos a la fuerza de las razones que nos precisan a abrazar el partido de la justicia.
—Es preciso hacerlo asà —dijo.