Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Oà que, en cierta ocasión, el Emperador Tiberio decÃa que era ridÃculo que un hombre que habÃa pasado los sesenta años tendiera la mano al médico[393]. A mà me parece Eque es una forma de hablar demasiado impetuosa, pero que es verdad aquello de que cada uno debe conocerse a sà mismo y las peculiaridades de sus pulsaciones (pues hay muchas diferencias en cada uno), y no desconocer la mezcla de calor y sequedad que tiene el cuerpo[394], ni las cosas cuyo uso puede resultar útil o dañino, ya que es un hombre que no se conoce a sà mismo y vive ciego y sordo en su propio cuerpo el que conoce estas cosas por otro y le pregunta al médico si está más sano en verano, que en invierno, si tolera mejor los alimentos lÃquidos o los sóliFdos y si tiene por naturaleza un pulso acelerado o débil.