Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II »Por ello, muy acertadamente, Quilón, cuando fue ayer invitado, no quiso aceptar hasta conocer los nombres de cada uno de los invitados, pues dijo que los que están obligados a navegar o hacer la guerra tienen que soportar al compañero de navegación o de campana insensato; pero que el aceptar compartir el banquete con unos comensales elegidos al azar es propio de un hombre poco inteligente. La momia, que los egipcios solían, con buen juicio, colocar y mostrar a los comensales en los banquetes para recordarles que pronto ellos serían como ella[554], a pesar de que llega como un invitado desagradable e intempestivo, sin embargo aporta alguna ventaja, si impulsa a los coBmensales no a la bebida y al placer, sino a la amistad y al afecto mutuo y los exhorta a no hacer una vida, que es muy corta por el tiempo, larga por sus malas acciones».