Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Al preguntarle yo quién era aquella niña, me respondió: «¿No conoces a la sabia y famosa Eumetis? En realidad, ése es el nombre que le dio su padre pero la mayorÃa de la gente la llama Cleobulina por su padre[558]». Y Nilóxeno dijo: «Sin duda, tú alabas de la muchacha su sagacidad Dpara los enigmas y su sabidurÃa —añadió—, pues algunos de los problemas por ella planteados han llegado hasta Egipto». «No, yo al menos no lo creo asà —dijo Tales—, pues ella los emplea, cuando se le ocurre, jugando con ellos, como si fueran tabas, y los lanza a aquéllos con los que se encuentra. Pero también posee una admirable sensatez, una inteligencia polÃtica y una forma de pensar filantrópica y ha hecho de su padre un gobernante más amable y solidario con sus súbditos». «Ciertamente —dijo Nilóxeno—, uno lo nota cuando ve su sencillez y su franqueza. Mas ¿por qué causa cuida con tanto cariño de Anacarsis?». «Porque es un hombre prudente y sabio —contestó Tales—, y le ha enseñado generosa y animosamente el modo de viEvir y los ritos purificadores que usan los escitas con sus enfermos. Y ahora creo que ella lo cuida y trata con cariño porque mientras conversa con él está adquiriendo nuevos conocimientos».