Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II de la desgraciada mujer. ¡Tan insaciables de males ajenos era y tan cruel! Ya que, si de verdad la diosa fuera colérica y odiara la maldad, y si sufriera cuando se habla mal de ella y no se riera de la necedad y la ignorancia humanas, sino que se indignara, (sería necesario que castigase a éstos) que le atribuyen falsamente tanta maldad y dureza y escriben y dicen cosas tales. Ciertamente, ponemos como ejemplo de algo bárbaro y salvaje la amargura de Hécuba, cuando exclama[846]:
¡ojalá pudiera yo abrazándolo devorar por medio su hígado!
Pero los supersticiosos piensan que la diosa Siria[847], si alguien come arenques o gobios[848], les comerá las tibias, queDmará su cuerpo con llagas y destruirá su hígado[849].