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Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II EPero si existen la sensatez, la justicia y el valor, ¿cómo puede haber una razón para que no exista la inteligencia? Y si hay inteligencia, ¿cómo no va a haber discreción? En efecto, la sensatez es, como dicen, una especie de inteligencia ***[26] y la justicia necesita que la inteligencia esté presente. Aún mejor, a la discreción y a la inteligencia, que hacen buenos a los hombres en medio de los placeres, las llamamos continencia y sensatez; cuando aparecen en medio de los peligros y trabajos, fortaleza y bravura, y en las reuniones privadas y públicas, legalidad y justicia. Por lo cual, si juzgamos que son propias de la fortuna las obras de la discreción, que lo sean también las obras de la justicia y de la sensatez y, por Zeus, que sean propios de la fortuna el robar, hurtar bolsas[27] y el vivir licenciosamente, y nosotros, desentendiéndonos de nuestros propios razonamientos, abandonémonos en los brazos de la fortuna, Fempujados y transportados, como el polvo y la basura, por un fuerte viento. En realidad, si no existe la discreción, es lógico que tampoco existan la reflexión acerca de nuestros actos, la observación ni la búsqueda de lo que es más conveniente, sino que habló en vano Sófocles[28] cuando dijo:
Todo lo que se busca98A
se puede encontrar, pero se escapa
lo que se descuida.