Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Y, de nuevo, en otro lugar, cuando trata de distinguir las acciones:
Lo que puede ser enseñado lo aprendo, lo que puede ser encontrado
lo busco y lo que puede ser objeto de súplica lo pedí a los dioses[29].
¿Qué es lo que pueden entonces investigar o aprender los hombres, si todo se realiza según la fortuna? ¿Qué clase de tribunal estatal no desaparecerá y qué consejo real no se disolverá, si todo está bajo el dominio de la fortuna, a la que censuramos por ser ciega, porque nosotros, como ciegos tropezamos con ella[30]? ¿Qué no estaremos dispuesBtos a hacer, cuando, tras arrancarnos la discreción, como si se tratase de nuestros propios ojos, tomamos como guía de nuestra vida a un conductor ciego?