Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II ZEUX.— Pues bien, nuestro compañero[286] afirmaba que Fhabía oído a alguien que decía que el tener las manos siempre calientes y no dejar que se enfríen contribuye no poco a la salud, y, al contrario, el enfriamiento de las extre123Amidades, que empuja el calor hacia el interior del cuerpo, crea como un hábito o disposición hacia la fiebre; en cambio, es sano que un hombre dirigiéndola hacia fuera extienda a todas las partes y distribuya por igual la materia del calor[287]. Por tanto, si por casualidad estamos haciendo algo con las manos y las estamos usando, el movimiento mismo lleva el calor hacia allí y lo retiene; pero cuando no se está ocupado en tales actividades se debe permitir que el frío se aloje lo menos posible en nuestras extremidades.