Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Pues, si por temor a ser tenidos por mal educados cogemos una pleuresía o una inflamación del cerebro, será, en verdad, señal de que somos hombres sin educación y que no tenemos sentido ni razón, que hace que el que la tiene sepa comportarse con las personas sin necesidad de un vaso de vino y sin el olor del asado[298]. En efecto, la excusa, si se hace con habilidad y elegancia, no será menos agradable que la relación social. Mas si uno, participando de un banquete se abstiene de tocar nada, como si fuera Cla víctima sacrificial, que no se puede probar, pero, en cambio, asiste a la bebida y a la comida con buen ánimo y amabilidad, mientras bromea y hace alguna alusión a sí mismo, dejará mejor impresión que el que se embriaga y participa de la comida. Entre los hombres del pasado mencionó[299] a Alejandro[300], quien, después de haber bebido mucho, tuvo vergüenza de rehusar la invitación de Medio y se puso a beber de nuevo desmesuradamente, de resultas de lo cual murió. Y entre nuestros contemporáneos nombró a Régulo, luchador del pancracio. Invitándolo el emperador Tito al baño muy de mañana, llegó y se bañó con él, habiendo bebido una sola vez, según dicen, murió de repente de un ataque de apoplejía.
Éstas son las cosas que Glauco, riéndose, nos echaba Den cara como pueriles. Las demás no estaba dispuesto a escucharlas ni nosotros a contárselas a él. Pero tú examina cada una de las cosas que se dijeron.