El cuervo y otros poemas
El cuervo y otros poemas Ocurrió una medianoche
a mediados de verano;
lucÃan pálidas estrellas
tras el potente halo
de una luna clara y frÃa
que iluminaba las olas
rodeada de planetas,
esclavos de su señora.
Detuve mi mirada
en su sonrisa helada
—demasiado helada para m×;
una nube le puso un velo
de lanudo terciopelo
y entonces me fijé en ti.
Lucero orgulloso,
remoto, glorioso,
yo siempre tu brillo preferÃ;
pues mi alma jalea
la orgullosa tarea
que cumples de la noche a la mañana,
y admiro más, desde luego,
tu lejanÃsimo fuego
que esa otra luz, más frÃa, más cercana.
y admiro más, desde luego,
tu lejanÃsimo fuego
que esa otra luz, más frÃa, más cercana.
