Eureka
Eureka El placer que nos proporciona cualquier despliegue de ingenio humano es mayor cuanto más se aproxima a esta especie de reciprocidad. En la construcción de una trama, por ejemplo, en la literatura de ficción, deberÃamos aspirar a disponer los incidentes de modo que no pudiéramos determinar, con respecto a cualquiera de ellos, si depende de otro o si lo sustenta. En este sentido la perfección de la trama es en realidad, o en la práctica, inalcanzable, pero sólo porque la que construye es una inteligencia finita. Las tramas de Dios son perfectas. El universo es una trama de Dios.