La Máscara de la Muerte Roja
La Máscara de la Muerte Roja Pero a pesar de todo, era una fiesta alegre y magnÃfica. Los gustos del duque eran peculiares. TenÃa un buen ojo para los colores y los efectos. Desdeñaba las convenciones de la moda. Sus planes eran atrevidos y apasionados, y un viso de barbarie iluminaba sus proyectos. Algunos le habrÃan tenido por loco. Sus seguidores no lo creÃan asÃ. Pero era necesario oÃrle, y verle, y tocarle, para estar seguro.
