Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym No vimos a nadie en cubierta hasta que el buque estuvo a un cuarto de milla de nosotros. Reparamos entonces en tres marinos que, por su vestimenta, tomamos por holandeses. Dos descansaban tendidos sobre unas velas viejas en el castillo de proa y el tercero, que parecía estar mirándonos con gran curiosidad, se inclinaba sobre la proa a estribor, cerca del bauprés. Era un individuo alto y robusto, de piel muy atezada. A juzgar por su actitud, parecía instarnos a que fuéramos pacientes, moviendo afirmativamente la cabeza de una manera alentadora, pero sumamente rara, sonriendo todo el tiempo y mostrando los dientes brillantemente blancos. En un momento dado vimos que el gorro de franela roja que llevaba en la cabeza se le caía al agua, pero el no pareció preocuparse por ello y continuó con sus extrañas sonrisas y gesticulaciones. Cuento detalladamente estas circunstancias, y conste que lo hago tal como se nos aparecieron.